La ansiedad que se siente en el cuerpo

Para muchas personas la ansiedad no empieza como un pensamiento. Empieza en el pecho, en el estómago, en las manos. El corazón se acelera en una junta tranquila; la garganta se cierra en el supermercado; la mandíbula amanece apretada.

Y luego llega la pregunta: ¿qué me pasa, si no está pasando nada?

Esta página contesta desde el cuerpo. Primero lo que se siente, después por qué.

¿Cómo se siente la ansiedad en el cuerpo?

Estas son las formas más comunes. Pocas personas tienen todas; casi todas tienen varias.

  • el corazón rápido o golpeando, a veces con saltos

  • sensación de que falta el aire, o de no poder respirar hasta el fondo

  • opresión o peso en el pecho

  • nudo en la garganta

  • estómago cerrado, náusea, ganas urgentes de ir al baño

  • hormigueo en manos, pies o alrededor de la boca

  • mareo, sensación de irrealidad, de ver todo desde lejos

  • mandíbula apretada, hombros arriba, cuello duro

  • temblor, calor, sudor frío

  • cansancio enorme después de que pasa

Todo esto es real, y tiene una fisiología precisa: la de un cuerpo preparándose para un peligro.

¿Por qué el cuerpo reacciona así si no hay peligro?

Tu sistema nervioso evalúa todo el tiempo si lo que te rodea es seguro, y lo hace antes de que pienses nada; el investigador Stephen Porges llamó a este proceso neurocepción. Cuando la mente se entera, el cuerpo ya decidió.

Si decide que hay amenaza, enciende el acelerador: adrenalina, corazón más rápido, respiración corta, músculos listos, digestión en pausa, la misma respuesta que nos salva de un coche que se pasa el alto.

En un sistema que vivió mucho tiempo en alerta, ese detector se recalibra y ve peligro en una cara seria, en un mensaje sin respuesta, en el propio latido. La alarma suena de verdad. El incendio no existe.

¿Por qué hormiguean las manos o parece que falta el aire?

Cuando el cuerpo se prepara para correr, la respiración se vuelve rápida y alta, en el pecho, y respirar así sin moverse baja el dióxido de carbono de la sangre.

Esa baja produce justo lo que asusta: hormigueo en manos y labios, mareo, sensación de irrealidad, y la impresión de que falta aire cuando en realidad sobra. El cuerpo lo lee como más peligro. Respira todavía más rápido.

Saber esto no detiene el ciclo por sí solo, pero ayuda. Lo que se siente tiene una explicación, y la explicación no es que algo grave esté pasando.

Entender no basta

Muchas personas ya saben de dónde viene su ansiedad, fueron a terapia y la pueden explicar con claridad, y aun así el cuerpo sigue reaccionando igual.

La comprensión es de palabras; el sistema nervioso, de sensaciones, de ritmo, de respiración, de tono muscular. Por eso un consejo razonable muchas veces no entra en el momento de la ansiedad (la parte del cerebro que lo recibiría está apagada).

Lo que ayuda en el momento

Nada de esto quita la ansiedad de golpe. Sirve para darle al cuerpo señales de que puede bajar.

Mirar alrededor despacio, con los ojos y con el cuello, y nombrar lo que hay. Sentir los pies en el suelo y el peso del cuerpo en la silla; dejar que la exhalación dure más que la inhalación, sin hacer respiraciones grandes. Apoyar una mano en el pecho o en el abdomen y notar su temperatura.

Y, si se puede, no quedarse solo: una voz tranquila del otro lado del teléfono regula más que muchas técnicas, porque los sistemas nerviosos se regulan entre sí.

Lo que hay que descartar antes

Como médico, no doy por hecho que todo síntoma es ansiedad. Hay que revisar:

  • dolor en el pecho nuevo, con esfuerzo, o que se va al brazo o a la mandíbula: es urgencia, no ansiedad, hasta que se demuestre lo contrario

  • desmayo, o palpitaciones con falta de aire al hacer esfuerzo

  • tiroides, anemia, glucosa

  • el café, las bebidas energéticas, algunos medicamentos y la abstinencia de alcohol o tranquilizantes

Una consulta médica y unos estudios sencillos suelen bastar para descartar lo importante, y después el trabajo con el sistema nervioso tiene terreno firme.

Lo que hago como médico y como terapeuta

Primero miro el cuadro completo: tus síntomas, tus estudios, lo que ya tomas. Si algo necesita otro estudio o tratamiento farmacológico, te lo digo.

Con terapia somática trabajamos en el idioma del cuerpo, y poco a poco, a un ritmo que se pueda sostener, el sistema nervioso aprende que puede activarse y volver. A eso le llamo regularse: tener rango.

Con la Gestalt miramos cómo te organizas hoy alrededor de la ansiedad, qué evitas y qué te cuesta decir. Si la ansiedad tiene raíces más viejas, la página sobre el trauma explica cómo lo pienso.

Las sesiones duran 60 minutos, en Tepoztlán o en línea.

Para quién no es, o no todavía

Si tienes dolor en el pecho, desmayos o palpitaciones que no han sido estudiadas, lo primero es un médico.

Si tienes un tratamiento psiquiátrico, esto no lo sustituye. Puede acompañarlo, en coordinación con quien lo lleva. Nunca sugiero suspender ni cambiar un medicamento.

Si la ansiedad no te deja salir de casa, comer o dormir casi nada desde hace semanas, busca una valoración médica o psiquiátrica pronto. Esta consulta puede venir después, o acompañar.

Si buscas que se quite en tres sesiones, probablemente no es esto. Y si dudas, escríbeme antes de agendar, o no agendes: también está bien.

Preguntas frecuentes

¿La ansiedad puede causar síntomas físicos reales?

Sí. Palpitaciones, opresión en el pecho, hormigueo, mareo, náusea y tensión muscular son efectos reales de la activación del sistema nervioso. Aun así, conviene que un médico descarte otras causas, sobre todo si los síntomas son nuevos.

¿Por qué tengo ansiedad si no estoy pensando en nada?

Porque el sistema nervioso evalúa el peligro por debajo de la conciencia, antes del pensamiento: a veces el cuerpo se enciende primero y la mente busca después una razón, o no la encuentra.

¿La ansiedad se quita?

No te voy a prometer que desaparezca. El objetivo del trabajo es que el cuerpo recupere rango: que pueda activarse y volver, y que la alarma suene con menos fuerza y por menos motivos.

¿Las sesiones son en línea o presenciales?

Las dos. Atiendo en persona en Tepoztlán, Morelos, y en línea por videollamada. Cada sesión dura 60 minutos, en español o en inglés.

Un primer paso

Si algo de esto te suena, podemos hablar. La primera sesión es para mirar juntos qué hace tu cuerpo cuando se enciende y qué tiene sentido hacer después. No hace falta llegar con nada resuelto.

Agenda una primera sesión o escríbeme por WhatsApp.

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