Empezar desde donde estás

Muchas personas que buscan cómo dejar una adicción ya la dejaron alguna vez. Por una semana o por dos años. Y volvieron. Otras siguen consumiendo y no saben si quieren dejarlo del todo, ni por dónde empezar.

Las dos pueden empezar aquí. No hace falta llegar sin consumir, ni con la decisión tomada, ni con un plan.

Esta página explica cómo trabajo con las adicciones, qué pasa en el cuerpo al dejar algo y cuándo lo primero es un médico o un servicio de urgencias.

¿Hay que dejar de consumir para empezar?

No. Trabajo desde la reducción de daños, el enfoque que Andrew Tatarsky llevó a la psicoterapia. Su punto de partida es que los usuarios se incorporen al tratamiento «desde donde ellos se encuentran, y no donde el proveedor cree que deberían estar» (Tatarsky, 2013, p. 33).

La abstinencia puede ser la meta, y para mucha gente es la mejor. La reducción de daños «acepta que la abstinencia puede ser el mejor resultado para muchos» (Tatarsky, 2013, p. 11). Lo que cambia es que deja de ser la condición para recibir ayuda.

Entre consumir como hoy y no consumir nunca hay muchos puntos intermedios: menos cantidad, menos días, menos riesgo. El enfoque «acepta pequeños avances en la dirección de reducir el daño» (Tatarsky, 2013, p. 2). Las metas se acuerdan entre los dos y pueden cambiar en el camino.

Lo que se consume también sirve para algo

Casi siempre, lo que hoy es el problema empezó funcionando. Tatarsky lo dice sin rodeos: «Las personas usan sustancias porque éstas funcionan, al menos inicialmente, para abordar ciertas necesidades de base psicológica, social o biológica» (Tatarsky, 2013, p. 36).

Con el juego, las pantallas o el trabajo sin pausa pasa algo parecido: algo calmó, encendió o hizo soportable un momento cuando no había otra manera. Entender qué hace en cada vida es parte del trabajo. Suele servir más que pelear contra ello.

Desde el cuerpo, muchas veces se ve así: un sistema nervioso que aprendió a regularse por un solo camino. Cuando ese camino se cierra sin abrir otro, lo vuelve a buscar. No hace falta un defecto de carácter para explicarlo.

Lo que pasa en el cuerpo al dejar algo

Al bajar o dejar algo que el cuerpo ya esperaba aparece la abstinencia física, que depende de la sustancia y en algunos casos necesita supervisión médica.

Cuando lo físico pasa, muchas personas notan otra cosa: dormir mal, irritabilidad, ansiedad sin motivo claro, una inquietud que no deja estar sentado; es un sistema nervioso que todavía está buscando cómo calmarse por otros caminos. A veces la recaída llega justo ahí, cuando se siente que ya debería estar todo bien.

Dejarlo de golpe puede ser peligroso

Si consumes todos los días alcohol, tranquilizantes u opioides, no lo dejes de golpe. Eso no quiere decir seguir igual: quiere decir dejarlo con ayuda. Dejar algunas sustancias de forma brusca puede provocar convulsiones y poner en riesgo la vida. Con un médico se puede bajar de forma segura.

Después de una temporada sin consumir, el cuerpo tolera menos. Volver a la cantidad de antes puede causar una sobredosis, sobre todo con opioides.

Si tomas un medicamento recetado y crees que se volvió un problema, háblalo con quien te lo recetó. No lo suspendas por tu cuenta.

Cómo miro una recaída

En la reducción de daños, una recaída se trata como parte común del cambio. Tatarsky, resumiendo a Marlatt y Gordon, escribe que «la recaída debe ser considerada como algo común y natural en el proceso de cambio del comportamiento, que puede ser una oportunidad de aprendizaje que podría disminuir la posibilidad de futuras recaídas» (Tatarsky, 2013, p. 2).

En consulta eso se vuelve dos preguntas concretas, las mismas del libro: «¿Qué fue lo que no funcionó? ¿Qué fue lo que llevó a la recaída?» (Tatarsky, 2013, pp. 128-129). Las respuestas son de quien recayó. Mi parte es ayudar a mirarlas sin juicio y con calma.

En prevención de recaídas se habla también de recaída emocional. Antes del consumo cambia el estado: se duerme mal, se deja de llamar a la gente, se acumula el enojo, se descuida la comida. Por eso ayuda aprender a notar esos cambios en el cuerpo, antes de que lleguen a la cabeza.

Lo que añade el trabajo con el sistema nervioso

No sustituye un programa de tratamiento, un grupo de apoyo ni un tratamiento psiquiátrico. Puede acompañarlos. Los grupos, de hecho, hacen algo que este trabajo reconoce muy bien: regulan en compañía.

Añade algo concreto: trabajar directamente con lo que la sustancia o la conducta estaba haciendo. Con terapia somática, el cuerpo aprende poco a poco a sostener una sensación incómoda sin tener que salir de ella, y a encontrar el freno por otros caminos; con la Gestalt miramos qué se evita y qué se repite.

Si detrás hay una historia difícil, la página sobre el trauma explica cómo lo pienso. No es el caso de todas las personas. Y no hace falta saberlo para empezar.

Cómo empezamos

Atiendo a personas que todavía consumen, a quienes lo dejaron y volvieron, y a familiares; trabajo con cualquier adicción, a sustancias o a conductas.

Soy médico, así que la primera sesión incluye lo médico: qué consumes o qué haces, cuánto, desde cuándo, qué medicamentos tomas y qué riesgos hay. Con eso acordamos por dónde empezar: reducir el daño, consumir menos o dejarlo, según lo que quieras y lo que sea seguro.

Si lo que hace falta es otro nivel de atención, como una desintoxicación supervisada, un tratamiento residencial o un psiquiatra, te lo digo y te ayudo a pensar a dónde ir. Tatarsky propone buscar el «calce correcto» para cada persona (Tatarsky, 2013, p. 124). A veces ese calce está en otro lugar, y encontrarlo también es parte del trabajo.

Las sesiones duran 60 minutos, en persona en Tepoztlán o en línea por videollamada, en español o en inglés. No trabajo con un número fijo de sesiones ni prometo resultados en un plazo. Cambiar la relación con algo casi nunca es una línea recta, y lleva su tiempo.

Cuándo otra cosa va antes

Si hoy estás en peligro o intoxicado, lo primero es un servicio de urgencias, no una cita.

Si hay dependencia física y quieres bajar o dejar la sustancia, eso se hace con supervisión médica. Si hace falta una desintoxicación en un hospital o en un centro especializado, va primero. Esta consulta puede venir después, o acompañar.

Si quieres traer a alguien de tu familia que no quiere venir, este trabajo no funciona a la fuerza. Lo que sí puedo es trabajar contigo.

Si buscas una sustancia o un tratamiento que te quite la adicción de una vez, no lo ofrezco.

¿No es el momento? Está bien. Esta página va a seguir aquí.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que dejar de consumir para empezar?

No. Se puede empezar consumiendo. La abstinencia es una meta posible, y para muchas personas la mejor, pero no es un requisito para empezar. Las metas se acuerdan entre los dos y pueden cambiar en el camino. Si consumes todos los días alcohol, tranquilizantes u opioides, cualquier cambio se hace con acompañamiento médico.

¿Qué hago después de una recaída?

Primero, cuidarte. Si consumiste después de un tiempo sin hacerlo, el cuerpo tolera menos y hay riesgo de sobredosis, sobre todo con opioides: conviene no estar solo, y si hay peligro, ir a urgencias. Después, hablarlo con alguien de confianza o con quien te acompaña. Una recaída no borra lo que lograste antes. Con calma, se puede mirar qué no funcionó y qué llevó ahí.

¿Atiendes adicciones a sustancias o también a conductas?

Las dos. Alcohol, tabaco u otras sustancias, y también conductas como el juego, las compras, las pantallas o el trabajo sin pausa. Si en la primera sesión veo que hace falta otro nivel de atención, te lo digo y te ayudo a buscarlo.

¿Atiendes a familiares de alguien que no quiere venir?

Sí. Puedes venir por tu cuenta, aunque la otra persona no quiera o no esté lista. Trabajamos con lo que te pasa a ti: cómo te afecta, qué está en tu mano y qué no, y cómo cuidarte mientras tanto.

¿Sustituye a un centro de rehabilitación o a un grupo de apoyo?

No. Puede acompañarlos. Si hace falta una desintoxicación supervisada o un tratamiento residencial, eso va primero, y te lo digo en la primera sesión.

¿Quién da las sesiones?

Yo, Juan Moller: médico cirujano y homeópata por la Universidad del Valle de Atemajac, con formación de tres años en terapia somática del trauma y psicoterapeuta Gestalt por la Escuela de Gestalt Viva Claudio Naranjo. Más sobre mí.

Desde aquí

Si quieres, empezamos con una conversación. En la primera sesión vemos juntos qué está pasando y qué tiene sentido hacer primero, sin prisa.

Agenda una primera sesión o escríbeme por WhatsApp.

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Fuente

Tatarsky, A. (2013). Psicoterapia de reducción de daños: Un nuevo tratamiento para problemas de drogas y alcohol (P. Egenau Pérez, S. Chacón Armijo, C. Vöhringer Cárdenas y A. Navarrete Añasco, trads.; prólogo de G. A. Marlatt). Fundación Paréntesis. Obra original: Harm Reduction Psychotherapy: A New Treatment for Drug and Alcohol Problems, Jason Aronson, 2002. Licencia CC BY-NC-ND 3.0. biblio.dpp.cl/datafiles/8053-2.pdf